El hoyo

Acabo de hablar con uno de esos amigos de años, de infancia. Tratando de analizar cosas, muchas cosas. Una de mis más queridas amigas está sumergida en el flagelo de la droga. Pastabasera. No es la primera ni la última que sucumbe y se abstrae de este mundo crudo. Mi corazón tiene una pena enorme, pero no puedo hacer nada.

Una y otra vez, me da vueltas en la cabeza la última conversación telefónica que tuvimos. Ahora lo veo y es un grito desesperado. “Vas a volver a Antofagasta, Evelyn”. ¿Cuándo vas a venir? Pero que puedo hacer…. Si no reconoce que está mal. Si es adulta y yo esto a mil seiscientos kilómetros. No lo sé... Sólo sé que está en el hoyo. Y yo no quiero hundirme con ella. 

We all mad here

Son las 6 y media de la mañana, tengo los ojos destruidos, si destruidos de los placebos de felicidad que tomé ayer. Escucho un maullido sordo y lejano advirtiéndome sobre mis obligaciones de tutora. Recapitulo el tiempo mientras un cigarro se consume en mi mano. Estoy atontada por el dolor de espalda que no me deja dormir, advirtiéndome que se viene luego el cambio de folio. Tan cercano al cambio de estación, al advenimiento de un año nuevo.

Santiago sigue acelerado, nervioso, ansioso, como un niño chupándose el dedo esperando su chocolate de premio. Ya no me perturba, no me molesta. Me acostumbre a él.

Podría decir….tin tan lalala……. Sigo siendo el gato de Cheshire, mis amigas. Tiño la vida con incredulidad y sarcasmo, mientras aparezco y desaparezco. No me involucro, miro la vida con cinismo. Si soy ese gatito rosado que se ríe de ti constantemente, pero que puede llegar a ser tu pepe grillo. Te lo dije.

Te lo dije. Con mi risa sarcástica…..

“El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto. -       

- Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

        - Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato

No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia. - Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato”

Una piedra en el camino….


Me enseño que mi destino era rodar y rodar….rodar y rodar… Dice el corrido mexicano, triste como todas las canciones criollas. (Nótese que hablo como criollismo de algo netamente de un país, no necesariamente chileno) El cantar al des amor, la popularización y masificación del “Drama Queen” (Qué dijo mi querida amiga Cote por allí). ¿Por qué drama Queen? El hecho va más allá del género, el ser sufriente va desde Shakespeare y su gay Hamlet, hasta la siútica novela noventera de hombreras anchas.

¿Por qué? Porque somos adictos al sufrimientos perpetuo, colectivo o místico. Por algo la votación del personaje de la historia lo van ganado dos de los personajes más acongojados de nuestros 200 años. Dos suicidas, idealistas. Murieron por amor a la patria. Amor. Si parecido al que canta Mijares, Alejandro Sanz. Pero ¿cómo dirá usted? Comparando chicha con limoná. No es el mismo saco. Amor, empotramiento por una causa u persona.

Si todos somos Drama Queen, tal vez en un momento Adriana Godán golpeó nuestras cabezas, con su mítica peineta. O mejor pensar. Somos pilas, como dirán los más tecnológicos (Matrix, es real la wea o no)  

Yo pienso que simplemente hay que tener especias y condimentos a la vida, un poco de lagrimas y gritos, si no el arroz de todos los días no sale a ninguna webá. 

¿Cómo restablecer el orden cuando el vaso está quebrado?

¿Armar las piezas poco a poco? ¿Botar la basura esparcida en el suelo? ¿Secar el piso?  No lo sé. Nadie puede darles una receta de cómo retomar la vida, porque estamos hablando de la vida, después de un desastre emocional. Tal vez sea lo mejor hacer una introspección…. Una especie de “locura natural” y hacer yoga, para aclarar el alma, para mejorar el estado físico, para mejorar tu deteriorado karma. 

O algo un poco más tradicional y destrozarte las nalgas a puro trote. Si las endorfinas son buenas aliadas, pero el problema es cuando el sudor ha pasado, cuando se hace de noche y piensas, piensas y no puedes tranquilizar tu alma. 

Zaz…. Touche.

O lo peor es cuando evades el problema, y te ahogas literalmente en un vaso, tu mejor amigo es el ron habana, no puedes dormirte sin un cigarro y tu cuerpo termina destrozado. Casi tanto como tu integridad. 

Voltéate cabrita. 

Sí. Mira al lado. El vecino rugoso e impotente esta peor que tú. Míralo te darás cuenta que tu vida es disneylandia. 

la prima vera

El tiempo se restableció y el orden lógico de las cosas volvió a ser el mismo, ya no hay pena ni gloria. No estoy en una eterna dicotomía extrema anímica. No, parece que los atisbos de sol primaveral apaciguaron la balanza dispar. 

Si eso es bueno, había dejado de lado uno de los placeres mundanos más grandes de la vida, escribir. Vomitar letra tras letra, ya sea de coherencias o incoherencias, solo vomitarlas. 

Heme acá, resurgiendo la pluma, regurgitando expresiones, sentimientos. Solo puedo decir. Bienvenida primavera.

El nuevo proyecto

En una de mis muchas instancias de búsqueda de horizonte laboral, me encontré con un personaje peculiar. Un ingeniero que soñaba con ser escritor. Su pluma en bruto, contrastaba mucho con sus ganas de escribir. Su estilo simplón e ingenuo en vez de molestar me embargaba de curiosidad. Me preguntaba como alguien de mediano éxito laboral quisiera escribir como un periodista medio, el cual se desgasta toda la vida para poder ganar la mitad que el.

No tiene que ver la satisfacción laboral pensé. Esto es netamente ego. Un ego gigante mezclado con unas ganas sórdidas de trascender.

Creo que el descifrar esa mente tan diferente a la mía, el corregir ortografía y redacción me harán volver de una vez por toda. Es mi nuevo proyecto.

...

Un frío y helado día de invierno te vi partir de mi lado. Con las manos congeladas te dije adiós, tratando de burlar los recuerdos, ahora mustios de mi cabeza. Tratando, de desenterrar la historia que nadie cuenta, como dice un son nacional. Allí iba mi esperanza contigo, esa de querer un mundo mejor, esa que me obligaba a ser mejor persona. Tal vez, ya mi tiempo comprometido se acabo. O solo tal víbora, tengo que cambiar de piel.

Adiós proyecto, hola realidad.