La puerta

Esperanzada e ilusionada con un ideal, tocó el timbre reiteradas veces, traía el alma en vilo, esperando una pronta respuesta. No sabía que su ansiedad no sería retribuida.
Al otro lado del umbral de puerta, él la vio llegar. Sacudiendo la cabeza frunció su seño, se alejo rápidamente.
No pensaba abrirle la puerta.
No estaba dispuesto a escuchar su perorata sin sentido.
Ella se fue con un suspiro, sus ojos negros se entristecieron.

En el limbo

No puedo escribir, pierdo la concentración. Estoy en el limbo, el abecedario pasa y pasa, sin articular nada interesante.
Tengo muchas ideas, pero soy mucho ruido y pocas nueces.
La verdad es que las musas me abandonaron o solo yo las deje de lado, ya no lo sé.

Podría escribir cosas melancólicamente alegres como el olor al mar y el ruido de las olas al golpear las rocas, como me evocan a tiempos mejores, o idílicamente mejores en mi mente.
Como recuerdo los atardeceres en invierno después de una prueba o clases, cuando estudiaba acá y podía deleitarme con la espuma de una cerveza. El aire es infinitamente más puro pero golpea más fuerte igual que el sol que quema mis ojos.

El norte es así alegremente melancólico.

Poema de Mi Bisabuelo a mi bisabuela

Ojala una vez muerto el perro se termine la rabia.

La frase se la escuche a un técnico de fútbol. Nada sabia del balón pie el caballero, pero sí de la vida. Hoy veo dejos de tristeza, contrastada con alegría desmesurada frente a un acontecimiento inevitable.
La muerte.
El señor de la guadaña y la túnica negra, se llevo al dictador, al asesino, al segundo padre de la patria, al libertador del yugo comunista.

Llame al caballero como usted quiera.
Lo cierto es que las odiosidades volvieron, en una muestra social de catarsis. Estaban durmientes y sucumbieron ante la noticia. Es cierto, durante el gobierno del señor Pinochet, murió mucha gente, se torturo mucha gente. Pero sin justificar lo injustificable no fue el único, Stalin fue mucho peor.
Algunos dicen que Fidel es mucho peor.
A lo que voy son dos cosas, primero que el fanatismo ignorante es caldo de cultivo para estos personajes.
Segundo, Pinochet nunca actuó solo.
No.
Actuó amparado por una derecha elitista que ahora le da la espalda, por militares que secundaron sus mandatos.
No es justo que los miles de Pilatos se laven las manos en el féretro de un viejo de 91 años.
No es justo que las odiosidades sigan trasformándose en hereditarias, la mitad de la gente que vi expresándose, ya sea llorando con rabia e impotencia o eufóricamente celebrando, no pasa de los 33 años.
¿Qué onda?
No señor.
Ojala una vez muerto el perro se termine la rabia

Donde meter La Mano

Sigo escuchando La Mano Ajena, ya es parte de mi banda sonora. La cual la integran Doña Bjork para los momentos lúdicos, Skunk Anansie para los caldos de cabeza y el rey del Leitmotiv, Wagner para la crear y explotar en catarsis.
¿Donde meter la Mano en esta mezcla tan particular?

Tal vez en mis momentos tristemente alegres.
Si el Klezmer es así.
Alegra a los parias de la sociedad a los judíos y gitanos. Es un canto alegre de almas tristes, tal vez es solo eso, la razón de todo, que mi alma esta triste, y espera un bonito atardecer para bailar de alegría.

Una puñalada y un beso

Vuelo en círculos. Ayer estuve todo el día viendo Evangelion, me dejo peor, con una sensación de más incertidumbre, aunque claramente el final es una terapia de autoayuda para adolescentes con baja autoestima.
Ya no lo soy.
Qué soy, es la eterna pregunta.
En realidad no soy la única que la formulo, ni la última.

Estoy viendo anime japonés, he visto dos series y tres películas. Los japoneses son increíblemente reflexivos. A veces, muestran partes de la realidad cotidiana, mezclada con el mito y la leyenda. Otras, nuestros caldos de cabeza filosóficos en una simpleza asombrosa. Pero lo que más me gusta, es que no subestiman al espectador. Por años admire a los monos de Walt Disney.

Pero su mensaje me lleno la cabeza de mierda utópica y lo único profundo era la calidad de los dibujos animados. Creo que la rabia esta dirigida más a mi misma y a mi ingenuidad. Los monos son sólo son parte de una sociedad superfula y estigmatizante, la cual es el padre de la nuestra. No quiero renegar de ellos, solo decir que su mensaje tiene tanta profundidad como el Mapocho y aún así todavía lloro con la Bella y la Bestia.
Las contradicciones no paran señores

Trionvirato de colores en Pedro de Valdivia