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¿Y tú creías que no iba a pasar?

La ingenuidad nos mata, nos acosa. Somos niños dentro de un cuerpo de adulto, queremos afrontar cosas, pero cuando estas se nos vienen encima sólo tendemos a reaccionar con un puchero.

Si… ese puchero regalón y mimado vestigio de nuestra infancia ochentera. Uno confía en los amigos, supuestos, amigos de cálida voz y largo pasar, pero no se cuenta que su naturaleza humana tiende a traicionar. Tiende a hablar más de la cuenta, a decir lo que no se debe, ya que no se sopesan las consecuencias de los actos.

No tendemos a pensar con la cabeza, hace algún tiempo que no pienso con ella. Creo que deberé evaluar sus posibilidades de vuelta a las canchas. El matahari de mi intelecto dejará la penumbra invernal y cobrará fuerzas. Bueno… Lo hecho… hecho está. Y la principal culpable es mi ingenuidad nativa, esa que creo no volverá a salir en mucho tiempo.

La ingenuidad nos mata, nos acosa. Somos niños dentro de un cuerpo de adulto, queremos afrontar cosas, pero cuando estas se nos vienen encima sólo tendemos a reaccionar con un puchero.

Si… ese puchero regalón y mimado vestigio de nuestra infancia ochentera. Uno confía en los amigos, supuestos, amigos de cálida voz y largo pasar, pero no se cuenta que su naturaleza humana tiende a traicionar. Tiende a hablar más de la cuenta, a decir lo que no se debe, ya que no se sopesan las consecuencias de los actos.

No tendemos a pensar con la cabeza, hace algún tiempo que no pienso con ella. Creo que deberé evaluar sus posibilidades de vuelta a las canchas. El matahari de mi intelecto dejará la penumbra invernal y cobrará fuerzas. Bueno… Lo hecho… hecho está. Y la principal culpable es mi ingenuidad nativa, esa que creo no volverá a salir en mucho tiempo.

Dunas Antofagasta

Estoy empezando a hechar de menos el norte... y muchas cosas...

Érase una vez…

Érase una vez un límpido cielo azul, el cual no dejaría de brillar.

Una arena blanca y brillante, un gato morado de rallas con una gran sonrisa.

Si.. estoy hablando de sueños, de anhelos. De esos que nunca se debieran ir con el viento otoñal. Quiero recuperar la confianza en este mundillo.. mirando a mi vecina loca. Esa señora elegante de mirada fugaz y tierna, que poco a poco fue conquistando nuestro corazón.
Quiero algún día ver cosas que perdí… Perdonar a quien odie…
Pero por supuesto Reírme de ese gato burlón...

A veces me pasa…

Qué no tengo ganas de escribir sobre no tener pega

Qué no me interesa, que no me persigue, que pasa a ser algo tan cotidiano por lo cual no pasa a ser tema.

A veces me pasa todo lo contrario.

Es un gran tema por el cual pienso se tiene que luchar, el cual se tiene que educar para que no exista discriminación, para que no se haga daño simplemente.

Hoy me quiero dejar llevar por la corriente, que me lleve tal camarón.

Hace años hice promesas las cuales no pude cumplir, esa es la mayor razón por la cual no voy al norte, no tengo la cara para ir.

Cara para ver a mis amigos sin ser la mujer triunfante que esperaban, ver a mi mamá sin casa todavía y yo sin poder hacer nada.

A veces desearía pensar que todo hubiera sido más fácil, por el camino menos costoso, pero no seria yo, o lo que queda de mí. Si no mi sombra, y mi yo me estaría atormentando toda la vida.

Esto no tiene que ver con ser cesante lo metamos siempre en el saco, tiene que ver con lo difícil que es ser uno en estos tiempos…

!Vamos que se puede¡

Siempre me decía un viejo amigo. Tú eres especial, me decía mi profesora de yoga, tienes buena pluma aseveraban otros.

Nah!

Todos somos especiales, somos únicos.
No solo yo.

Hasta el más remotamente ser del espacio exterior. Hasta el niño que juega con tierra en la espesura del valle de San Pedro.
Vamos que se puede, me dice la voz interna de mi cada vez más lejana conciencia, esa que últimamente hago oídos sordos.

Es una lucha, pero no contra gigantes como dice la canción, si no con los fantasmas internos.
Mis pies están llenos de callos productos de los tropiezos, sin embargo, están más fuertes, pisando más determinados.

La tarde otoñal me eriza los pelos, pensando en cada propósito de este año. Sí. Hablo de proyecciones esas que se habían esfumado, retorcido, tal carta de amor incumplida quemada.
Estamos acá, Wonderland, se cambió de lugar.

La madriguera, está lista como planta de marihuana en abril.

Ken Lee